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Relatos e historias sobre Putas y Escorts de Bilbao

Descubre las mejores escorts en Bilbao

Una noche con lumis de Bilbao

Maduras y hermosas prostitutas de Bilbao

Espiando a mis vecinos

Mi mujer, su ex y yo

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Descubre las mejores escorts en Bilbao

Bilbao es una de las ciudades más interesantes que puedes encontrar y más aún cuando de diversión nocturna se trata. Todo hombre que esté buscando la mejor aventura sexual, en Bilbao se encontrará con las mejores escorts que jamás haya imaginado.

Bilbao es una ciudad que cuenta con excelentes agencias de acompañantes que ofrecen servicios de escolta a sus clientes con el fin de satisfacer todas sus demandas y brindarles placer inconmensurable. Las escorts en Bilbao pueden ser una excelente opción para satisfacer tus instintos si te encuentras de vacaciones o bien si debes embarcarte en un viaje de negocios.

Si estás solo y quieres encontrar una hermosa mujer capaz de hacer realidad tus fantasías mas prohibidas, las escorts Bilbao son la puerta que te llevará al mundo que deseas habitar, un mundo donde todo vale y donde lo único que importa es que disfrutes, goces y experimentes sensaciones únicas e irrepetibles.

Por un monto realmente asequible puedes darte el lujo de estar con increíbles mujeres amantes de la diversión y dispuestas a complacerte de todas las maneras posibles. Es por ello que las escorts Bilbao son las trabajadoras sexuales más deseadas del país por su espíritu impulsivo, su buena predisposición para con sus clientes y la increíble energía que irradian en todo momento.

En Bilbao hay una gran cantidad de agencias de escorts, al haber tanta competencia te verás beneficiado por la amplia oferta y variedad de precios que puedes encontrar. Por una tarifa reducida puedes tener instantáneamente a una mujer increíble dispuesta a todo contigo… así que si te gusta divertirte y quieres hacer realidad todas tus fantasías sexuales, aprovecha esta increíble oportunidad.

Zorras

¿Qué clase de mujer prefieres? ¿Te gustan las mujeres morenas o prefieres las rubias con curvas infartantes? ¿Buscas una mujer más joven que tu o prefieres una diosa madura y súper experimentada? La decisión es totalmente tuya.

Las escorts en Bilbao son para todos los gustos, las hay de todas las clases, desde las más sofisticadas, las más jóvenes, las más sensuales y atractivas y aquellas más osadas dispuestas a cosas que ni siquiera a ti se te ha ocurrido imaginar.

Bilbao es una ciudad donde la emoción invade, sus calles, sus luces y fundamentalmente sus mujeres. Así que si buscas una noche mágica para hacer realidad todos tus sueños… este es sin dudas el lugar. Aquí encontrarás a las mejores escorts, pero te advierto, no será una noche única porque luego de haber pasado una noche con cualquiera de estas increíbles mujeres, las escorts Bilbao se volverán una adicción…

Una noche con lumis en Bilbao

 

Esa noche me sentía muy solo. Hacía frío y el invierno comenzaba a aflorar en las calles de la ciudad. Había ido a una fiesta con unos amigos y realmente al rato de estar allí me sentía aburrido. Las mujeres allí eran pedantes, no hacían mas que hablar.

Ni hablar de follar, eso ni pensarlo. Cansado de intentar ligar una mujer para pasar la noche me fui de la fiesta.

En realidad pensaba volver a casa cuando me di cuenta que en una ciudad como esta, conseguir sexo no es complicado, allí fue cuando se me ocurrió buscar mujeres en Bilbao y pasar una noche caliente con una linda puta dispuesta a darme lo que las chicas de la fiesta no querían.

¿Dónde podía a esa hora  de la madrugada encontrar unas buenas prostitutas en Bilbao para apagar mis urgencias?

Conducí por un buen rato por varias zonas de la ciudad hasta que las vi. Hermosas mujeres disponibles en una esquina solo para mi.  Bajé la velocidad  de mi coche y me acerqué a la mas guarra de todas… Quería estar con la que pareciera mas puta y la encontré. Le pregunté cuanto cobraba y me pareció bien el precio que se puso.

Incluso me hizo una oferta especial, por un euro más podía llevarme también a su amiga, es decir dos lumis de Bilbao por el precio de una y un servicio completo ¿Cómo negarme a esa maravillosa oferta?

Así que cargué estas chicas en el coche, conduje un poco. A unas pocas manzanas había un descampado. Estacioné allí mi coche, a esa hora era poco  probable que alguien pasara.

Las putas de Bilbao estaban en la parte trasera del coche, así que me pasé al asiento de atrás y comencé con lo que había pensado toda la noche. Mientras me follaba a una, besaba las tetas de la más menudita. Ella se mostraba deseosa de recibir mucho más, así que luego de besarle las tetas, comencé a acariciar su clítoris, primero suavemente aunque fui aumentando la intensidad con cada movimiento sin dejar de penetrar a la otra puta.

 

Los movimientos se volvieron cada vez más fuertes y rápidos, hasta pude sentir como ella se corría en mi mano y esto me calentó tanto que no pude evitar acabar a la puta que me estaba follando…

Fue como una explosión de placer… En segundos, todo se aclaró para mí, un increíble orgasmo con dos hermosas mujeres en mi coche, el broche de oro para una noche por la que no hubiera dado nada.

Todo puede cambiar, incluso cuando menos lo esperamos. Si estás aburrido como lo estaba yo esa noche, las rameras pueden hacer la diferencia entre el placer y la rutina de una noche aburrida.

 Chochos

Maduras y hermosas prostitutas Bilbainas

 

Cuando recién estaba iniciando mi vida sexual descubrí que el mejor aprendizaje del sexo solo podía tenerlo con putas en Bilbao, pero eso sí, no con cualquier puta, sino con maduras cuya experiencia y profesionalismo me han ayudado en estos años a comprender y disfrutar el sexo y vivirlo sin tabúes ni límites.

Recuerdo hace algunos años. Había tenido mi primera experiencia con lumis de Bilbao, pero con una puta más o menos de mi edad, en ese entonces yo tenía unos 20 años y esperaba mucho más de lo que me brindó esa mujer.

Fue por eso que para mis próximas experiencias, comencé a frecuentar guarrillas en Bilbao maduras y la experiencia fue totalmente diferente y; por supuesto, mucho más satisfactoria ya que pude disfrutar muchísimo más y; poco a poco, fui descubriendo todas las variantes del sexo gracias a las maduras.

Entre todas las golfas de Bilbao que frecuenté, recuerdo especialmente a Marita. Ella era una latina bastante atractiva de unos 40 años. Su cuerpo era bastante generoso. Tenía pechos grandes y firmes y unas piernas que invitaban a ser recorridas comenzando desde la punta de sus pies hasta acabar en su delicioso pubis siempre depilado y humedecido con sus jugos.

Marita era una de las meretrices de Bilbao maduras con la que experimenté el sexo oral, el sexo anal, incursioné en distintas posiciones y llegamos a follar en lugares públicos como restaurantes, bares, discos, estacionamientos y muchos otros lugares.

El tiempo fue pasando, pero nunca deje de frecuentar a las maduras. Por ellas siento una especial atracción y siento que estoy en deuda con todo lo que he aprendido entre sus piernas.

A pesar de que ya tengo 35 años y estoy en una relación formal, no he abandonado el habito de estar con rameras bilbaínas  maduras y cada semana encuentro alguna excusa para escapar de mis responsabilidades y reencontrarme con Marita, la puta latina más caliente y a la que el paso de los años incluso ha favorecido.

Marita es y siempre será la preferida de las golfas maduras con las que he estado y vivido increíbles aventuras que desconocen fronteras.

Espiando a mis vecinos en Bilbao

Siempre me había atraído mi vecino, el era bastante degenerado y; a pesar de que tenía casi cincuenta años se mantenía muy bien.

Yo era a miga de su hija y por aquel entonces tenía una especie de obsesión con su padre por lo que aprovechaba cada oportunidad para quedarme a dormir a su casa.

 Ese fin de semana, me quedé a dormir en la casa del vecino, charlamos un rato con mi amiga, sus padres no estaban. Mientras ella veía TV, le dije que iba a recostarme y me escondí en el armario del cuarto de sus padres, pues esperaba tener la oportunidad de poder espiarlo.

 Al rato sentí que sus padres entraban al dormitorio. Por la forma en la que ambos hablaban se notaba que habían bebido.

 Desde el armario sólo podía espiarlos desde una pequeña rendija, sin embargo, luego me di cuenta de que para mi fortuna,  captaba el mejor ángulo ya que podía ver todo lo que ellos hacían.

La cama quedaba justo al lado del armario dentro del cual me encontraba.  La pareja dejó prendida la lámpara de noche, reflejando una luz violeta tenue.

 Ella comenzó a mamársela a mi vecino. Su miembro era impresionantemente grande. Por momentos, podía observar como su mujer tomaba el pene con ambas manos, quedando su glande al descubierto.

 Las cosas se fueron poniendo más y más calientes, yo también estaba súper excitada y no pude evitar comenzar a masturbarme.  El comenzó a penetrarla. De pronto ella dijo algo que no logré comprender… parece ser que le pidió una toalla.

 Casi me da un infarto pues mi vecino se para y se dirigió rumbo al armario. Afortunadamente logré deslizarme hacia un costado. Él tomo una toalla de uno de los cajones y ni siquiera se percató de mi presencia.

Con la toalla ató las manos de su mujer, dejándola totalmente indefensa y comenzó a penetrarla.  Mientras tanto yo acariciaba descontroladamente mi clítoris, me había invadido la desesperación y la calentura.

 Mientras observaba como él le clavaba ese inmenso pene hasta el fondo a su mujer, embistiéndola con fuerza, ella gemía descontroladamente. Yo estaba demasiado excitaba, mis piernas estaban mojadas y no pude evitar correrme allí mismo.

Cuando ellos terminaron de hacerlo, apagaron la luz y se durmieron y yo escapé de su dormitorio para acostarme en la cama al lado de amiga.

 

Mi mujer, su ex y yo( en Bilbao)

 

Un día había ido a una disco con mi mujer. Luego de bailar un tato, ella se retiró al cuarto de baño. Al regresar me contó que se había encontrado con su ex e intenté no reparar en ese asunto.

 Al rato, su ex volvió a acercarse para conversar con nosotros. Los tres estábamos muy ebrios, conversamos y bebimos y el sacó a  bailar a mi mujer.

 Mientras bailaban noté como él le bajaba las manos las caderas mientras que ella no hacía nada, parecía que le gustaba lo que él hacía. Luego de esa canción regresaron a la mesa.

Mi mujer me pidió que fuéramos al balo pues no podía soportar más la excitación que sentía. Fuimos al cuarto de baño, nos besamos, nos tocamos. Ella me dio sexo oral y me corrí en su hermosa boca. Mientras me la mamaba fantaseé con hacerlo con ella y su ex.

 Cuando regresamos a la mesa, el ex de mi mujer aún estaba allí. Le propuse que pasara la noche en mi casa, cosa que él aceptó gustoso.

Al llegar a la casa, el no podía dejar de mi mirar el hermoso culo de mi hermosa mujer. Ella era verdaderamente hermosa, tenía un culo redondo y parado, llevaba un vestido ceñido a su cuerpo y un escote capaz de ocasionar varios infartos.

 Puse música tranquila. Yo me dirigí a mi cuarto por unos momentos y; desde el espejo que justo daba al living, puede observar como él le enseñaba su pene a mi esposa. Ella mordía sus labios sensualmente, procuré que no me vieran y salí a los pocos minutos a su encuentro.

 Le dije a su ex que fuera a su cuarto y mi esposa y yo nos fuimos a nuestra habitación. Comencé  a manosearla, ella estaba muy excitada… su coño estaba empapado y cuando noté que aumentaba su excitación me detuve y le dije que tenía para ella una sorpresa.

 Ambos estábamos en ropa interior, salimos del cuarto y entramos en la habitación donde estaba su ex. El ya nos es estaba esperando, estaba en bóxers y tenía una gran erección.

Tomó a mi esposa de atrás para abrazarla, ella refregaba si culo contra el miembro de él.

 Yo me coloqué delante de ella y comenzamos a besarnos, quedando ella en medio de los dos. Con una de sus manos le masajeaba el pene a su ex, yo me quité el bóxer y tomé la mano de mi mujer para que me acariciara el miembro e introduje dos dedos en su coño empapado. Luego él se deslizó y comenzó a lamer su sexo.

Guarrilas en Bilbao

 Luego de un rato, el quiso penetrarla, pero mi mujer comenzó a mamarla el pene. Ella estaba en cuatro y yo la estaba penetrando. Mi esposa gemía de placer, de vez en cuando se quitaba el pene de su ex de la boca para gritar.

 Me senté luego en el sofá y ella se colocó encima de mío mientras le metía un dedo en su culito, cosa que disfrutaba mucho.

Luego de dejé que su ex la disfrutara un poco. Ella se colocó sobé el, introdujo su miembro a punto de reventar en su coño y comenzó a subir y bajar mientras chupaba mi polla.

 En un momento, ya no pude contenerme y mientras ella tenía en su coño el miembro de su ex, la penetré por su hermoso culito. Ella gemía y gritaba de color al principio, pero luego todo se convirtió en puro placer,

Primero se corrió ella, luego su ex y; finalmente yo. Ella puso su boquita frente a nuestros penes cuando acabábamos para tragarse todo lo que le fuera posible.